La satisfacción de las necesidades: desarrollo personal  y equilibrio emocional

El motivo más frecuente por el que las personas buscan un acompañamiento psicológico es la presencia de sentimientos continuos de ansiedad, de tristeza o frustración. En el trabajo terapéutico descubrimos la existencia de una serie de necesidades no cubiertas. Estas necesidades están a la base de los sentimientos y condicionan nuestro modo de actuar, de reaccionar y de sentir. El primer paso es la toma de consciencia y la aceptación de estas necesidades. El segundo paso es modificar esquemas mentales, hábitos de vida y patrones de relación para poder satisfacerlas. No existe salud psico-emocional sin nutrir nuestras necesidades vitales.

En anteriores artículos hemos analizado la esfera de los pensamientos (cognitiva) y la esfera afectiva (necesidades,emociones y sentimientos). Ya sabemos qué son las necesidades y su relación con los sentimientos y emociones. Hoy profundizaremos sobre la toma de consciencia y la satisfacción de las necesidades. Entenderemos también su relación con la salud emocional.

Las necesidades satisfechas y los valores

Existen necesidades que han sido satisfechas a lo largo de nuestro desarrollo. Fueron reconocidas y atendidas a través de la relación con nuestros padres. O quizás se da la presencia de ciertas habilidades naturales personales o de circunstancias vitales que facilitan su nutrición. Esta satisfacción nos  lleva a integrar esa necesidad de modo consciente como un valor en nuestra vida.

Cuando se despierte de modo urgente esa necesidad, sabremos que una situación está debilitándonos o desequilibrándonos. Identificaremos claramente que esa necesidad está descubierta.  Pero podremos adaptarnos más fácilmente a la situación, porque tendremos nuestras propias “reservas” de ese valor. En cuanto sea posible haremos los cambios oportunos para reestablecer el punto de equilibrio y satisfacción. Sabremos parar antes de que se produzca un desequilibrio mayor, antes de sobrepasar el límite.

Necesidades insatisfechas y en vacío

Puede que hayamos tenido carencias sostenidas a lo largo de nuestra vida (de respeto, de seguridad económica, de descanso, o de cualquier otro tipo). Podemos desarrollar una relación inadaptada con esa necesidad en distintas formas.

Puede que no seamos conscientes de que existe esa necesidad. O puede que no nos permitamos su satisfacción. Quizás no nos sentimos merecedores de ella o no le demos la importancia que tiene. No detectaremos cuándo la necesidad está descubierta. Entonces perpetuaremos patrones de vida y de relaciones que nos llevarán a sentimientos de insatisfacción y sufrimiento.

Podemos ser conscientes de que hay necesidades descubiertas y querer cubrirlas. Pero quizás carecemos de la experiencia, la claridad mental y emocional que nos permita saber cómo satisfacerlas.

Las necesidades en vacío son aquellas necesidades insatisfechas que han sido sistemáticamente desatendidas a lo largo de nuestra vida (o de algún modo “maltratadas”). También pueden quedar en vacío tras un periodo reciente excesivamente prolongado  en el que han sido drásticamente desatendidas o presionadas. Esta desnutrición aguda dará lugar a reacciones emocionales la mayoría de las veces inconscientes y automáticas. Se manifiestan a través de sentimientos y comportamientos descontrolados, excesivos, que nos alejan de nuestros objetivos y de la calma.

Algunas cosas que debes saber sobre tus necesidades.

  • No puedes cambiar tus necesidades, pero puedes aprender a satisfacerlas para que dejen de condicionarte.
  • Las necesidades están a la base nuestros sentimientos. Son el motivo por el que sientes como sientes.
  • Si no somos conscientes de nuestras propias necesidades es difícil que lleguemos a satisfacerlas. Perpetuaremos un estado de insatisfacción o frustración fruto de la tristeza y la rabia acumuladas.
  • Si expresamos nuestras necesidades es más fácil que podamos satisfacerlas.
  • Si conocemos nuestras necesidades pero esperamos a que los demás las interpreten, adivinen y satisfagan espontáneamente estamos actuando de manera contraproducente.
  • Si no valoramos nuestras necesidades es posible que los otros tampoco lo hagan.
  • Siempre que hacemos juicios sobre otras personas son expresiones de nuestras propias necesidades insatisfechas.

 

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